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Surviving our Favourites

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Después de casi un año de que el hashtag #MeToo se volviera un fenómeno mundial, entramos a este 2019 con el shock del documental Surviving R Kelly. En él, varias víctimas del cantante de R&B cuentan sus testimonios de abuso que lamentablemente tuvieron que sufrir a manos de Kelly.

Todo esto, unido a casos como el de XXXTentación, Kevin Spacey, Ian Connor y 6ix9ine, nos han hecho replantearnos muchas cosas acerca de los artistas que decidimos apoyar. Sí, es muy duro darnos cuenta de que nuestros artistas favoritos son agresores que abusan de su posición de poder… cancelarlos es muy fácil cuando se trata de alguien cuyo arte no nos interpela del todo, pero ¿qué pasa cuando nos toca enfrentarnos ante la escala moral de nuestros favoritos? ¿Podemos separar el arte del artista?

Después de pensarlo mucho, nuestra respuesta es que… lamentablemente no. No nos malentiendan, todos somos humanos y cometemos errores, pero cuando los acusados no logran de verdad disculparse y reconocer sus acciones, simplemente no podemos seguirlos apoyando. No es respetuoso para las víctimas, ante todo, que al ver que las reproducciones de R Kelly han subido desde que salió el documental, sienten que se sigue validando a su agresor más que nunca.

Además, el asunto se vuelve particularmente incómodo cuando empezamos a encontrar pistas del mindset de los artistas cuando revisitamos sus obras. Un ejemplo muy claro de esto es Woody Allen, uno de nuestros directores favoritos hace unos años. Allen ha sido acusado de conducta sexual inapropiada con menores, y además nadie olvida que se casó con su hijastra décadas menor que él. A la luz de esto, películas como Manhattan, en la que el protagonista (uno de los muchos roles como “él mismo” de Allen) tiene un romance con Mariel Hemingway, una estudiante de 17 años, o Vicky Cristina Barcelona (un retrato súper reduccionista de la psique femenina), empezamos a notar esos patrones problemáticos para los que tenemos cada vez menos tolerancia.


A la luz de todo esto, nuestra sugerencia es que seamos más cuidadosas con lo que elegimos consumir de ahora en adelante. Podemos pensar que esto no tienen ninguna importancia, y que lo que hacemos en nuestro día a día es insignificante a grande escala. Pero la verdad es que esto no es así: tenemos el poder de cambiar el mundo, nosotros elegimos al final a quién le damos una plataforma o no… volquemos nuestra atención a todas los otros artistas que sí se esfuerzan por ser integrales y no usar su posición de poder para dañar a los demás, especialmente si se trata de mujeres. Estemos atentos, y mantengámonos críticos, ese es nuestro único consejo.