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Phone Detox

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¡Hola! Meche aquí. Para el #longishread de esta semana hice un experimento que hace rato me viene dando vueltas en la cabeza, les cuento un poco de background:

Nuestras relaciones con los teléfonos se han vuelto enfermizas súper rápido… Si lo piensan, llevamos talvez 15 años a lo mucho en que los usamos de manera más cotidiana, y en el 2006 se lanzó el iPhone, cambiando nuestras vidas para siempre. Yo sé que suena súper solemne, pero ¡es cierto! Cuando los teléfonos solo servían para textear y hacer llamadas, eran parte de nuestra vida como cualquier otro aparato, pero desde que empezamos a usar smartphones, son como extensiones de nuestro cuerpo.

Solo piensen ¿no les ha pasado que dejan el cel en la casa y sienten que no tienen un brazo? No sabemos la hora, no sabemos si alguien nos está hablando, no sabemos nada. Nuestros avatars abandonados en la web, y nosotros condicionados a lidiar directamente con la realidad.  ¡Y no es posible! No es posible que ya no sea la norma vivir la mayoría de nuestros días fuera de las pantallas. Yo sé que así es la vida ahora pero en serio me parece importante por lo menos mapear momentos en que nos demos breaks.

Por eso empecé a hacerlo desde las mañanas. Por varias razones: empezando porque soy MEGA inútil cuando me despierto y puedo pasar 1 hora viendo Instagram antes de asustarme porque estoy tarde y no me he bañado ni desayunado. También pienso, ¿realmente esta es la forma en que quiero empezar mi día? Por eso, desde la semana pasada, me puse el propósito de no ver mi teléfono ni abrir redes sociales o correos hasta que ya esté fuera de mi casa en mi commute hacia el trabajo. Créanme, sea lo que sea, puede esperar.

Y no saben lo que me ha costado, porque ya estoy demasiado acostumbrada a que lo que me despierta sea el brillo de la pantalla, los insta stories que me obligan a poner atención.

Ahora, lo que hago es obligarme a salir de mi cama, y meterme al baño inmediatamente; esto me ayuda a despabilarme y a alejarme de la tentación: mi cel en mi mesa de noche.

Después de bañarme, aprovecho el tiempo extra que tengo a mi favor para meditar unos 20 minutos, para entrar en el mindset que quiero para el día. Y por último, me preparo el desayuno, etc.

Chicos, he estado saliendo, en promedio, unos 20 minutos antes de mi casa. Yay! También, lo hago más serena y enfocada, gracias a la meditación. PERO tengo que confesar que el otro día estaba tan dormida que se me olvido que estaba haciendo esto y ugh, volví a caer en el mal hábito de revisar redes antes que nada en el día.

Entonces, no voy a decir que no es difícil, pero sí puedo asegurarles que vale demasiado la pena, y que los hábitos toman tiempo en formarse. ¡Disciplina!

¿Aún no están convencidos? Ojo este artículo del NY Times. No solo lo decimos nosotras.

 

Give yourselves a break!