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Just Say No

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Nos pasa a todos, todos los días, en muchísimas situaciones distintas. Desde la más tonta y ligera, hasta las más intensas que podrían modificar nuestras vidas: decir que no es algo complicado ¿no creen? Especialmente si tenemos personalidades complacientes, o si somos demasiado polite, al punto en que terminamos haciendo muchas cosas que no queremos solo por no ser maleducados o no herir los sentimientos de otras personas.

Es una línea súper delgada, entre no ser un inconsiderado terrible y ser asertivo con las cosas que son buenas para uno individualmente, que no necesariamente van a calzar con las de los demás. Pero es importante, si de repente sentimos que nos está arrastrando una ola que ni siquiera vimos venir, y estamos haciéndolo todo para complacer a los demás, tomarnos un momento para recapacitar y entender que hay cosas en las que simplemente tenemos que decir que no.

Esto es súper importante tanto en el ámbito laboral o académico como en el emocional con amigos, familia, parejas, etc. Sí, podemos ayudar, ser dedicados, responsables, etc. pero lo saludable siempre es saber en dónde se encuentran nuestros límites, y comunicarlos sin temor. Sabemos que esta es la parte que da más miedo a algunos con personalidades más complacientes o no confrontativas: es muy fácil pensar que si decimos que no a un overload de trabajo no pago nos van a despedir, o si no queremos salir con alguien y le decimos la verdad vamos a quedar como unos prepotentes.

Este tema nos preocupa especialmente en el ámbito romántico-sexual, especialmente porque tenemos muchas seguidoras jóvenes que nos parece que tienen que saber esto: digan no siempre que sientan que no quieren continuar con lo que sea que están haciendo. Es una historia muy común: una chica sale con un chico, el chico paga la cuenta y ya inmediatamente sentimos cierta responsabilidad de que mínimo hay que “soltarle algo” a cambio. ¡No! Si no se sienten seguras, si no les gustó, si prefieren ser amigas nada más ¡díganlo! Si sí hubo química y llegaron hasta cierto punto pero dejaron de disfrutarlo o de repente ya no tienen ganas ¡díganlo! No se queden con el “no” en la boca por miedo a ofender, o a quedar mal… las relaciones interpersonales deben de ser consensuales, en TODO momento. Por eso es tan importante hablar las cosas, así también saben si están saliendo con alguien que vale la pena porque las respeta, o si es un douche egocéntrico que se va a poner agresivo ante el rechazo -en cuyo caso, salgan corriendo-.

Aprender a decir que no y establecer sus propios límites es una habilidad social crucial en esta época en la que nos estamos acercando cada vez más a una igualdad entre hombres y mujeres. Y todos tenemos que trabajar para poder convivir en una sociedad en la que el respeto sea lo que transpire entre cada relación que tenemos.

 

Así que ya lo saben. Si quieren decir que no, ¡solo háganlo! Es parte amarse y cuidarse a uno mismo y a los demás.