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Facetune Madness?

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Hace unos años, la edición exagerada de fotos era un problema exclusivo de las celebridades, especialmente de las mujeres. Poco a poco, después de décadas de normalización de  fotos luminosas y airbrushed que consumimos en las revistas y demás medios, estas mujeres empezaron a protestar en contra de la imagen que terminaban proyectando de ellas. Hasta aquí muy bien. Sin embargo, este ya no es únicamente un problema de las celebridades, si no que, mientras algunas continúan su lucha en contra de este tipo de ediciones poco realistas, otras más jóvenes empiezan a utilizarlas en sus redes sociales.

 

El ciclo se completa y se repite: No es un secreto para nadie que a las mujeres todavía nos juzgan más que nada por nuestra apariencia física, al menos de primera entrada. Las redes sociales alimentan este círculo, ya que nos proveen de una plataforma en la que  se van formando influencers que ayudan a modificar el comportamiento de los demás. Entonces, si en algún momento Instagram fue mercadeada como una red para “ser auténticos”, ahora también es un lugar para admirar a los demás y formar nuevas estéticas a partir de esto.

 

Es por eso que nos parece tan importante hablar de las herramientas de edición más populares: Photoshop y Facetune. ¿Nos estamos pasando tratando de mostrar una imagen demasiado perfecta? El incremento en el uso de este tipo de apps (Facetune) especialmente liderado por una que otra Kardashian por ahí, ha ayudado a fomentar este tipo de perspectiva que nos parece que puede ser un poco dañina a largo plazo. Y no es que no amemos al Klan, porque por otro lado, también podemos responsabilizar grandemente a Kim por el shift de perspectiva en cuanto a las mujeres más full bodied y curvilíneas.

 

Lo que decimos es que hay que tener cuidado. No todo lo que brilla es oro y aunque parezca que esto es muy obvio, nos preocupan las generaciones de chicas menores que crezcan pensando que no son valiosas porque no cumplen con los estándares arbitrarios de belleza del momento. Obviamente todo depende, si nuestra profesión se basa en la fotografía (como el caso de Nane), claramente estas fotos tienen que tener cierto grado de retoque. Lo importante es saber en qué punto estamos dejando de ser reales.

 

Pero! No todo está tan mal. Si con las redes incrementa el uso normalizado de Photoshop y Facetune, también ha crecido una corriente súper fuerte de amor propio y de aceptación de nuestra apariencia, tal y como es. ¡Esto nos llena de esperanza! Porque aunque parezca superficial, reforzar el mensaje de que TODOS somos hermosos, sin importar nuestra forma, background, piel, etc. es VITAL para la supervivencia y salud mental, punto.

 

Así que ya saben, ¡quieranse mucho! Sin retoques y sin filtros.