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Digital Models: A Thing

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Creo que ya nos ha quedado bastante claro que vivimos en un capítulo de Black Mirror 4 real. ¡Es verdad! Lo que vemos en este tipo de series puede parecer descabellado o extra creepy, pero solo lo es más si nos ponemos a pensar en lo cerca que estamos de vivir realidades así. Esto es lo primero que nos vino a la mente al conocer a Miquela, una modelo digital de Instagram que ha dado muchísimo de qué hablar entre fans de la música, de la moda y de las conspiraciones por igual.

En este momento Miquela (@lilmiquela) cuenta con 1M de seguidores en Instagram, con un perfil que desde el 2016 no ha parado de crecer. Como sus similares (pensamos en @shudu.gram o en Lightning de Final Fantasy), firmas grandes de moda han establecido lazos y colaboraciones, dejando de lado por un momento a las influencers humanas por una alternativa más safe: digitalmente creadas, estas modelos resultan mucho más fáciles de controlar en términos de cuidado de marca. De esta forma, trabajando estrechamente con Prada, y con un single en Spotify, Miquela está subiendo a la cima con bastante agilidad.

Pero ok, todo bien con esto. Parece una decisión acertada por parte de las marcas que quieren probar los límites y ponerse al corte con una evolución tecnológica que nos hace dar vueltas la cabeza.

Lo que es realmente creepy acerca de Miquela, es el hecho que -al contrario de Shudu, por ejemplo- su “identidad” ha sido un misterio desde el principio. O sea no somos tontas, obviamente sabemos que es un Sim o un personaje creado en Imvu, o modelado en 3D, pero lo off-putting es que la chica desde sus inicios en redes sociales ha actuado como una humana “normal”. Sale en fotos con humanos, frecuenta sitios conocidos, etc. Su personalidad se ha definido dentro de los límites de lo perfectamente trendy desde el 2016 que es activa en IG y sus fotos tienden a confundir a la gente. ¿Es alguien real, súper photoshopeado? ¿Es solo un sim?

Esta semana, shit hit the fan cuándo OTRO sim (@bermudaisbae, super right wing además, lol) le hackeó la cuenta y amenazó con no devolvérsela si Miquela no le decía la “verdad” al mundo. Eventualmente, Miquela recuperó su IG y posteó un mensaje comunicando a su público  que ella es un robot (pretends to be shocked) y que estaba muy confundida porque sus creadores le mintieron provocándole una crisis de identidad. De acuerdo con su nota, ella siente, piensa y se confunde como una persona real, lo cual hace esta “realidad”, difícil de digerir para ella (para todos amiga).

Entonces, wow. Estamos un poco sin palabras tratando de entender esto un poco mejor. Nuestras dos teorías más fuertes es que se trata de un publicity stunt súper bien hecho para promocionar a Miquela como la próxima estrella pop virtual o que se trate de una pieza de arte contemporáneo usando IG como medio  como lo que Amalia Ulman hizo algunos años.

 

¿Qué piensan? Vean esta entrevista que le hicieron, definitivamente da para reflexionar sobre los alcances de la “realidad” que se proyecta en este red social. #FeelingPhilosophical